Koushi miró a Mariko y ella pudo ver que aunque había más, prefería que hablara ella antes de seguir él.
Mariko refugió sus manos dentro de las mangas de su kimono y se frotó ligeramente los brazos.
-Empiezo a sentir algo de frío. -mintió. -¿Os importa si buscamos refugio? No le hizo falta a la shugenja concretar que buscaba un lugar apartado y discreto para seguir la conversación con el tensai.